Opinión del Experto

RANKING
0

Lic. Ruth Maqueda

Vacaciones de la mente

Lic. Ruth Maqueda

¡Por fin vacaciones! ¡No todo es mar y sol!

Llegar temprano a trabajar, manejar horas en medio del tráfico, hacer tareas escolares, darle de comer a tu familia, estas son tan solo algunas de las actividades que nos producen tensión durante el día. Llega un momento en que las prisas, compromisos y responsabilidades nos inundan. ¡La rutina nos consume! Queremos explotar por tanta presión que sentimos!
Esperas con ansias las vacaciones, ¡por fin llegaron! Son excelente pretexto para desconectarte de todo. Sin embargo, te preocupa que no tengas un plan de viaje, no tienes ni idea de qué hacer con el tiempo libre. Hay muchos motivos por los que tienes que quedarte en casa: no reservaste a tiempo, los boletos de avión están agotados y los hoteles están al cien por ciento de su ocupación. O tal vez los precios están por las nubes.
¡Detente un momento, las vacaciones no solo se disfrutan en la playa! Puedes hacer algo diferente. Si bien el cuerpo necesita relajarse, la mente también ¿en algún momento la has mandado de viaje? quizá este sea la oportunidad, ¿cómo lograrlo? Una forma de hacerlo es a través de la meditación.
Meditar para lograr el equilibrio mental
La vida acelerada, la situación actual puede provocar que perdamos el control de nuestras emociones y sensaciones físicas, esto a su vez conlleva a que tengamos poca consciencia de cómo reaccionamos ante una determinada situación.
La meditación implica una actividad de relajación; tal vez nunca hayas tomado clases y no seas un profesional de yoga, pero puedes empezar por conocerte más a ti mismo y relajarte mediante la respiración. Aléjate del ruido, ponte cómodo. Hacerlo al menos una vez al día será un gran regalo para tu organismo. Puedes imaginar que estás en un columpio: al tiempo que entra el oxígeno a tus pulmones visualiza que te meces hacia el frente, y al exhalar el aire te balanceas hacia atrás. Trata de dejarte ir, siente el aire fresco como toca tu rostro mientras lo haces.
También puedes practicar una meditación guiada. ¿Cómo hacerla? Colócate frente al muro en posición de flor de loto, cierra los ojos y sé consciente de tu respiración, tratando de poner la mente en blanco.
Existen una serie de ejercicios que sirven para lograr este estado, por ejemplo, puedes contar flores hasta juntar docenas, pero si al hacerlo tu mente se llena de ideas, tendrás que comenzar de nuevo. Al principio te puede costar trabajo, pero a medida que vas practicando, la mente se va relajando y llega el punto en que lo haces de manera natural. Con este tipo de ejercicios conseguirás serenidad y tranquilidad espiritual, porque al mirar hacia tu interior dejas de tener acciones impulsivas, tienes mayor capacidad para resolver problemas y enfrentar situaciones. Para este tipo de meditación debes buscar un momento ideal, ya sea por las noches antes de dormir, o al despertar.
Meditación activa
Si eres una persona que no puede darse el tiempo, la meditación activa es una buena alternativa. Es otra forma de buscar un estado de equilibrio y de paz interior. Sólo es cuestión de ponerla en práctica en cada actividad que realices. Por ejemplo, cuando estés en la oficina concéntrate en ese momento, haz lo mejor que puedas, se trata de evitar que te inunden pensamientos distractores.
Cuando una idea absurda o un pensamiento inquietante quieran invadir tu mente, tienes que ser tu propio instructor, debes decirte "detente, en este momento mi prioridad es terminar este documento, ya habrá tiempo para pensar en el otro problema que me angustia" se trata de que tu atención esté focalizada, vive el presente, en el aquí y el ahora. Este tipo de técnicas funcionan en la medida que las practiques. Llegará un momento en que te saldrá espontáneamente, sin analizarlo o pensarlo tanto.

Nuestras emociones se generan de lo que pensamos

Buda decía que todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos. Y respecto del futuro, nos asegura que todo puede dominarse siendo conscientes de nuestros actos. El psicólogo Carl Rogers, señala que cuando tenemos consciencia de lo que hacemos, la experiencia es plena, es decir, nuestra vida tiene un sentido. Al disfrutar lo que realizamos en el día, desarrollamos una delicadeza y comprensión hacia los demás, nos permite reconocer y valorar lo que hacen los otros.
Recuerda que tú decides cómo quieres sentirte. Hay situaciones de la vida que no puedes cambiar, no está en tus manos, pero sí puedes modificar la manera en que la percibes. No todo es color de rosa, pero tampoco tiene por qué ser gris. Hay matices, diferentes colores y texturas. Algunas personas se obsesionan y se quedan detenidos sufriendo viejos problemas; otros se encuentran culpándose y lastimándose a sí mismos; y otros simplemente sienten que están en el mar y se dejan llevar por la corriente, disfrutan y gozan cada instante. En tus manos está la decisión de cómo quieres estar.
Los beneficios de las vacaciones de la mente

El resultado de la meditación no sólo es una nueva filosofía de vida, es toda una transformación personal, es aprender a ver el mundo con otros lentes, de una nueva forma. Tal vez los problemas no cambien, ellos por sí solos no son los que causan nuestro malestar, sino como los interpretamos. La manera de percibirlos es la que tiene que cambiar. Uno de los principios fundamentales que no debemos perder de vista es que nuestra forma de pensar, sentir y actuar, no sólo puede herirnos o limitarnos a nosotros mismos, los demás también podrían resultar dañados. De ahí la importancia de cuidar nuestra mente. Darle su espacio, su tiempo, dejarla descansar y que se desconecte de lo que le provoca desgaste. Aprendamos a disfrutar lo que hacemos, dale sentido a lo que haces. Regala vacaciones a tu mente, y aprovecha para reflexionar lo que hasta el momento has hecho bien o mal.
Si tienes la oportunidad de salir, de caminar, de conocer nuevos lugares, hazlo, pero date tiempo para meditar. Y si la situación impide que viajes, aprovecha los momentos que tienes para disfrutar tu casa, tu ciudad y empieza a practicar la meditación guiada o activa, elige la que más se adapte al momento que estás viviendo. Si cuidas y das descanso a tu cuerpo ¿por qué no darle vacaciones a la mente?

Opinión del Experto

Escribenos un Comentario

0

COMENTARIOS

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS

Hemos recibido tu comentario, en breve será revisado y publicado. X